Preferí no seguir, sabía que me ganaría.
Me senté sobre la cama mirando al techo, para luego mirar a Alex, el miraba
hacía la ventana, como si estuviera pensando en algo, su mirada estaba perdida.
Me dio curiosidad saber que pasaba por su mente ahora mismo.
— ¿En qué piensas? —Pregunté rompiendo el silencio que se había formado luego
de nuestra “pelea”.
— ¿Te importa? —Dijo mirándome de reojo.
—No, simplemente pregunta por qué sí—Dije sarcástica.
—No uses el sarcasmo conmigo—Está vez me miro, con la oscuridad en sus ojos.
—Puedo usar lo que quiera contigo, no eres más que un arrogante sin
sentimientos. —Le escupí sin pensarlo.
—No me conoces realmente, cariño—Dijo mirándome furioso.
Callé desviando mi mirada hacía el techo, así, sin ninguna palabra, quede
dormida.
Desperté y mire hacía mi mesita de luz, buscando mi reloj. El cual no estaba
por que no estaba en casa. Estaba en un gran lugar, lleno de habitaciones con
una persona arrogante y fría.
Giré y lo vi, durmiendo contra la puerta, supuse que faltaba muy poco para la
cena, ya que, nos hubiera llamado para cenar.
Dormía tan… Dulce, que parecía un ángel, su rostro no estaba rojo ni tampoco
furioso. Sus cejas estaban normales, y sus ojos cerrados transmitían paz.
Lo miré un buen rato hasta que una voz me interrumpió.
—No me gusta que me miren cuando duermo, ¿sabes? —Dijo él, aún sin abrir los
ojos.
Di un saltito del susto y me reincorpore rápidamente contestándole.
—Pareces un ángel cuando no estás gritando—Dije sarcásticamente.
El simplemente rodo los ojos y se levanto.
—Si quieres puedes ir a cenar, o si no, no hagas nada—Dijo amargamente mientras
se retiraba de la habitación.
Yo hice lo mismo y lo seguí, llegamos hacía ese comedor que me encontré la
primera vez, y me senté dos sillas después de él. La comida estaba en la mesa,
y parecía ser una gran mezcla de comidas. Pollo,
arroz, verduras y condimentos. En la otra punta de la mesa había verduras
mezcladas con carne y pescado. Me decidí por arroz, pollo y verduras. Sin
condimentos. Me serví rápidamente y comencé a comer, saboree las verduras. Hace
tanto que no comía este tipo de comidas, siempre son puras comidas de delivery.
Terminé todo y me quede sentada mirando como todos también terminaban. Alex se
sirvió pescado y verduras, el charlaba con otras personas pero no podía oírlo,
la mesa era para más de 30 personas, no había mucha charla, pero de todas
formas no podía oírlo. Anthony se levantó, agarro una copa y comenzó a
golpearla con una cuchara haciendo un tintineo desparejo. Todos levantaron la
vista hacía él, prestándole toda la atención, así que hice lo mismo. —Atención,
atención—Dijo golpeando aún la copa. —Vigilantes, la batalla ha comenzado.
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